La nueva obra de este prolífico autor, ya que hasta el momento su producción literaria es un libro anual, la dedica en esta ocasión a mostrar su admiración por Esopo y sus fábulas, material que le da pié a realizar jugosos comentarios y reflexiones, siempre con sus premisas habituales que son: intentar encontrar hilos para que el lector tire de ellos hasta llegar a su propio ovillo, no alardear de estar en posesión de la verdad, y aderezar sus pensamientos con sentido del humor y cierta sorna sobre lo que es la vida y cómo la interpretamos.
El autor considera que las 80 fábulas son 80 bombones, y que, aparte del sabor que proporcionen, él lo que trata es de que las cubiertas o papel celofán que los envuelve sean lo más delicado y exquisito posible.
Es un trabajo ameno y a la vez que instructivo, el autor complementa y refuerza el pensamiento moralizante y enseñante de la vida que Esopo, en sus fábulas, generosamente nos propone y regaló.




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